Escribir Cádiz fue una gran experiencia, mucho más formando parte de un grupo de escritores algunos de los cuales son amigos y uno admira. Elegí La Santa Cueva y Las Siete Palabras. Haydn y el Cádiz del XVIII. Toda una experiencia y, sin duda, uno de los mejores textos que haya escrito nunca. En mi opinión.
lunes, 26 de marzo de 2007
LA CIUDAD ESCRITA
Escribir Cádiz fue una gran experiencia, mucho más formando parte de un grupo de escritores algunos de los cuales son amigos y uno admira. Elegí La Santa Cueva y Las Siete Palabras. Haydn y el Cádiz del XVIII. Toda una experiencia y, sin duda, uno de los mejores textos que haya escrito nunca. En mi opinión.
LOLA

Confesión de parte: Lola me ha producido siempre arrobo. Cuando la veía hablar en la televisión me quedaba boquiabierto. Fue un raro ejemplo de transmisión espiritual. Quien dijo que no sabía bailar, ni cantar pero que no nos la perdiéramos, sabía lo que decía. Fue un personaje tan apabullante que el personaje sepultó a la persona, que tambien debió ser apabullante. Andando el tiempo me encargaron un texto sobre Lola. Lo escribí con verdadero placer: Mi Rosario, mi Lolita y mi Antonio. Porque esa vertiente de madre coraje de Lola Flores era esencial y determinante.
POESIA E HISTORIA.
Escribí POESÍA E HISTORIA. ANTOLOGÍA DE RAFAEL ALBERTI por encargo de Antonio Zoido, un gran intelectual y una bellísima persona. Le gustó mucho a él la idea y apoyó el libro con todo coraje. En esencia se trataba de demostrar lo obvio en Alberti, que había hecho historia de la poesía y poesía de la historia. La satisfacción de trabajo tan arduo como es siempre una edición antológica de un autor prolífico y complejo fue el que el libro se distribuyera por todos los centros educativos de Andalucía. Claro y que yo conociera mejor a Rafael Alberti, como poeta. Debo añadir, pero no dar datos, que alrededor de su figura, Rafael había fallecido años antes, se tejía por entonces una red interesada y que el viejo poeta comunista era una mercancía muy rentable. Sin más.
CALLE COMEDIAS
CALLE COMEDIAS, mi segunda o tal vez mi tercera novela, surgió sin una propuesta a priori. Mi amigo Antonio Marassi, cargador del paso de la Caridad, insistió en que fuera a ver la "subida" por la calle Comedias. Aquella madrugada, con gran sorpresa, me dije: esto es una novela. Recuerdo que volví a casa y me puse febrilmente a escribirla. Tarde seis semanas en finalizar la primera redacción. La edición se agotó prácticamente enseguida. He tenido muchas satisfacciones de este libro, la última me la dieron hace pocos días, casi 20 años después de publicarla. Me dijeron: Calle Comedias es como Pedro Páramo, hiciste tu gran novela y ya no has escrito más... No es verdad, he escrito más, mucho más, pero me encantó la posibilidad de que fuera como Pedro Páramo, la obra maestra de Juan Rulfo, una novela emblemática de la narrativa latinoamericana.
MAL DE PIEDRA
MAL DE PIEDRA se publicó gracias a la generosidad de José Manuel Caballero Bonald. En 1986 me preguntó si tenía alguna novela, yo acababa de terminar MAL DE PIEDRA, se la llevó a Madrid y unas pocas semanas después me llamó el editor para decirme que la publicaría. Es de las cosas que nunca se olvidan, que alguien como JMCB haya apostado por un escritor joven y haya creído en él.
GUILLERMO MORON

Guillermo Morón, el insigne polígrafo venezolano, vino a Cádiz a pronunciar una conferencia sobre la historia que nos une. Presidente-Director de la Academia de la Historia de Venezuela, Catedrático de la Universidad Simón Bolívar, Morón siempre ha sido un amigo, hasta el punto de que quiso ser el padrino de mi hijo Guillermo, que tiene ese nombre por el venezolano, generoso, bondadoso, espléndido y grandísimo escritor.
domingo, 25 de marzo de 2007
BIOGRAFIA DE CAMARON
Pepe Oneto tuvo la "culpa" de que yo escribiera la biografía de Camarón. Fue todo difícil desde el primer momento. El tiempo, que algunas veces pone a la gente en su sitio, ha dicho que es una de las mejores biografías del cantaor. Lo cierto es, sin duda alguna, que conociendo -y comprendiendo- a José Monje Cruz, comprendí -y conocí- mucho mejor el Flamenco. Esa deuda le tengo al cantaor que hoy tendría mi edad, y a Pepe Oneto, por supuesto.
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